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Sistemas de Detección de Incendios

Detección convencional, analógica direccionable y CO: componentes, diferencias y cuándo es obligatorio instalar cada sistema según el RIPCI y el CTE.

Un sistema de detección de incendios identifica el fuego de forma automática y activa la alarma antes de que la situación sea irreversible. Existen dos grandes familias, convencional y analógico direccionable, a las que se suma la detección de monóxido de carbono, obligatoria en garajes de más de cinco plazas o 100 m².

Componentes de un Sistema Convencional

Un sistema básico de detección automática se compone de cuatro elementos fundamentales. El Real Decreto 513/2017 (RIPCI) establece que el diseño e instalación de estos sistemas debe ajustarse a la norma UNE-EN 54, que regula los equipos de detección y alarma de incendio.

Central de detección
Panel electrónico que conecta y gestiona todos los elementos del sistema
Detector de incendios
Sensor que identifica humo o incremento de temperatura y avisa a la central
Pulsador manual de alarma
Dispositivo accesible para activar el aviso manualmente
Sirena
Elemento sonoro o visual que indica la existencia de un foco de fuego

La central de detección actúa como cerebro del sistema: recibe las señales de los detectores y pulsadores, y activa los dispositivos de aviso. En un sistema convencional, la central identifica la zona de la alarma, pero no el elemento concreto que la originó.

¿Cuándo Conviene un Sistema Analógico Direccionable?

El sistema analógico direccionable va más allá del convencional: desde la central se identifica exactamente qué elemento ha generado la alarma, en qué zona, cuándo y cuál es su estado en cada momento.

Permite además configurar módulos de activación para integrarse con otros sistemas: extinción automática, evacuación, control de accesos o ventilación de emergencia. Esta capacidad de integración lo convierte en la solución idónea para hoteles, edificios de oficinas y colegios, donde localizar el foco exacto con rapidez es crítico.

💡 Recomendación técnica: Antes de elegir el tipo de sistema, Tecalsa realiza un estudio de riesgos detallado que tiene en cuenta la metodología de trabajo, los procesos de producción y la accesibilidad de las zonas a proteger, buscando siempre la opción económicamente más ventajosa para el cliente.

Detección de Monóxido de Carbono (CO)

El monóxido de carbono es un gas inodoro e incoloro que puede causar la muerte por inhalación. Un sistema automático de detección de CO funciona mediante sensores electrónicos que identifican la presencia del gas en el ambiente y envían la señal a la central, que activa la alarma y pone en marcha los sistemas de extracción antes de que el gas alcance concentraciones peligrosas.

La Obligación en Garajes Comunitarios

El Documento Básico DB-SI del Código Técnico de la Edificación establece que los aparcamientos cubiertos deben disponer de detección de CO cuando la superficie supera los 100 m² o tienen capacidad para más de cinco vehículos. Al alcanzarse la concentración umbral, el sistema activa automáticamente la extracción mecánica.

Para garajes familiares o individuales que no alcanzan esos umbrales existen detectores autónomos, tanto a pilas como a corriente, que ofrecen una solución sencilla frente al riesgo de este gas.

Si tu instalación requiere un análisis más detallado de qué sistema se adapta mejor a sus características, el equipo de Tecalsa puede asesorarte: consulta el servicio de protección contra incendios.